Este trabajo rastrea 200 años de historia hídrica de la ciudad: desde las norias coloniales y de 𝒞𝒽𝓊𝒸𝒽𝓊 el aguador, pasando por el Canal Flume de 1942 y hasta el colapso del túnel Guamacán en febrero de 2026. Una crónica geohistórica sobre dos ríos olvidados, una planta al límite de sus fuerzas, y la deuda que la ciudad tiene con su propia geografía.
El ensayo "Las arterias olvidadas de Cumaná" de Rommel Contreras reflexiona sobre la severa crisis hídrica actual de la ciudad, desencadenada por el colapso del túnel de trasvase del sistema principal del Turimiquire, y plantea la necesidad urgente de mirar hacia dos fuentes históricas concebidas como alternativas de emergencia: el sistema del río Cancamure y el Sistema de Riego del río Manzanares. A través de un recorrido geohistórico que va desde las observaciones agrícolas de Alejandro de Humboldt hasta la inauguración del primer acueducto oficial en 1942 y la Planta de Tratamiento Juan José Codallo en 1973, el autor expone cómo estas majestuosas obras de ingeniería han sido víctimas del abandono, la corrosión y una expansión urbana voraz que transformó canales vitales en vertederos contaminados. A pesar de que este deterioro mantiene a fuentes como el canal del Manzanares inoperativas para potabilización inmediata, el texto concluye que la supervivencia y resiliencia de Cumaná —una urbe paradójicamente rodeada de agua— dependen inevitablemente de redimir, proteger y rehabilitar estas dos venas olvidadas, pues constituyen la principal esperanza técnica para volver a saciar la sed de la población.
Contreras, Rommel (2026). 𝗟𝗮𝘀 𝗮𝗿𝘁𝗲𝗿𝗶𝗮𝘀 𝗼𝗹𝘃𝗶𝗱𝗮𝗱𝗮𝘀 𝗱𝗲 𝗖𝘂𝗺𝗮𝗻á. Entre el Cancamure y el Manzanares: “De esa agua no beberé”. figshare. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.31795492

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