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viernes, 19 de junio de 2026

Visión GeoHistórica del Río Manzanares

República Bolivariana de Venezuela

Academia de GeoHistoria del Estado Sucre

Efemérides Cumanesas · Estudios geohistóricos

Variaciones naturales y artificiales de la disposición del río y sus efectos en la evolución urbana de la ciudad de Cumaná (hasta el siglo XX)


Rommel Contreras et al. — 2016

Siglo XVI

Es en los comienzos de este siglo cuando se producen las primeras disposiciones de la Corona de Castilla sobre la integración de Cumaná y los territorios circunvecinos a su dominio. Los marinos expedicionarios que recorrieron el litoral de aquella extensa comarca entre 1499 y 1502, la llamaron “Costa de las Perlas”.

Desde los primeros contactos se advirtieron las bondades de la región: sucesión de cabos, penínsulas, golfo, caletas, apropiadas para el resguardo de naves, sistemas de vientos alternos favorecedores de la navegación, baja exposición a tormentas y huracanes, y sobre todo, la presencia de un río con buen caudal para la provisión de agua. Ello fue determinante para el establecimiento de población en la vecina y árida Cubagua, centro de explotación de la codiciada perla.

No se dispone de información documental o cartográfica de detalle del río en esta centuria, aunque sí hay mapas, pero de escalas muy pequeñas y de amplia cobertura regional como el de los Aruacas, posiblemente elaborado en 1553. En este mapa se puede apreciar la enorme proporción bajo la cual se muestra el corto tramo final y la desembocadura del entonces llamado río “Cumaná”. Esta representación cartográfica revela lo caudaloso que ha debido ser el río para el momento del mapeado, sobre todo el aspecto de su desembocadura, que localmente y a criterios actuales corresponde a una desembocadura tipo estuario.

Mapa de la Costa de las Perlas
Mapa 8.— Mapa de la Costa de las Perlas.

A falta de información documental y cartográfica de detalle, no queda más recurso que considerar que el río, en la época de los eventos fundacionales que tuvieron lugar en ese siglo (Misión Franciscana de 1515, villa de “Nueva Toledo” de Ocampo en 1521, la “Misión Franciscana de Las Casas” de 1521, la “Nueva Córdoba” de Castellón en 1523, el “Nuevo Pueblo de Córdoba” de Montesinos en 1562, la “Ciudad de Cumaná” de Diego y Garci Fernández de Serpa en 1569-1574 y la “Ciudad de Cumaná” de Pedro García Camacho en 1582), el río tenía la disposición natural que recogió el gobernador de la Provincia de Nueva Andalucía, Diego Suárez de Amaya en su mapa de 1601, con su curso orientado hacia el noroeste (canal de sotavento); tal como ocurre en la actualidad.

Mapa de Cumaná de 1601 del gobernador Suárez Amaya
Mapa 9.— Mapa de Cumaná de 1601 del gobernador Suárez Amaya.

Observando el mapa de Suárez Amaya, se aprecia la disposición de tres grandes meandros en la planicie litoral y un gran despoblamiento en la totalidad de su extensión. Ello revela que la planicie litoral no ofrecía condiciones apropiadas para el poblamiento, pero no obstante el primer evento poblacional del sitio de Cumaná (1515), tuvo lugar en la planicie litoral y muy cerca del río. Veamos la crónica de Las Casas:

…habían ido ciertos religiosos de la orden de San Francisco a poblar en Cumaná con aquella gente… Tenían su casa y monasterio de madera y paja, y una muy buena huerta de naranjos de maravillosas naranjas, y un pedazo de viña, y hortalizas y melones muy finos y otras cosas agradables… Estaba esta casa y huerta un tiro de ballesta de la costa de la mar, junto a la ribera del río que llaman de Cumaná, de donde toda aquella tierra se nombra Cumaná.
Localización de la Misión Franciscana Cumaná 1515
Mapa 10.— Localización de la Misión Franciscana Cumaná 1515.

La pregunta es ¿cómo se instala un poblado o asentamiento cerca de un río en una zona vulnerable a las inundaciones y a un entorno inhóspito constituido por humedales, saladares y muy posiblemente reservorio de plagas? La referencia habla de huerta y árboles frutales. La respuesta pudiera estar en los rasgos de la planicie deltaica que ya consideramos con anterioridad. Es muy posible que la misión se hubiera emplazado en un “albardón natural”, lo cual le proporcionaba un terreno un tanto elevado sobre el plano base y condiciones edafológicas que permitieron el desarrollo de cultivos.

En otro sentido, analizando el mapa de Courten de 1734, donde se detalla muy bien la desembocadura del río, se puede apreciar que se trata de un amplio estuario, aunque para la fecha del mapa, ya se aprecia una intensa sedimentación formando islotes, que no debieron de estar en 1515 cuando la fundación de la misión franciscana. Ese estuario proporcionaba un apropiado escenario para la recalada y abrigo de embarcaciones, lo cual en cierta forma justificaría la localización de la misión en sus cercanías.

Estuario del río Manzanares 1734, Courten
Mapa 11.— Estuario del río Manzanares 1734. Courten.

Luego del alzamiento indígena de 1520, la consulta de La Española envía a Gonzalo de Ocampo a controlar la situación, lo cual logra luego de cruentas medidas. Como no podía establecerse en el ámbito de la misión franciscana, la cual había quedado intacta según el testimonio de Las Casas, exploró el área a fin de establecer un asentamiento que le sirviera de base a sus operaciones. Por su parte los franciscanos que habían regresado con su expedición, reocuparon la misión original. Ocampo incursionó río arriba y a una distancia aproximada de media legua, desde la desembocadura, identificó un sitio que le pareció apropiado para establecer allí su villa de “Toledo”. Analizando las condiciones del sitio, se propone que ha debido de estar aproximadamente, en la margen derecha, donde actualmente se encuentra el Teatro “Luis Mariano Rivera” y sus vecindades. En ese entonces el río tenía su curso por la actual calle “Paraíso”, continuando por las actuales calles “Montes” y “Ayacucho” para luego hacer un giro a la izquierda conformando los meandros que representó Suárez Amaya en su mapa de 1601. El sitio escogido por Ocampo estaba sobre la cota de los 4 m., altitud que lo resguardaba de inundaciones como se desprende del hecho, de que en ese lugar estuvo la aldea indígena de “Quetepe”. La margen izquierda fue descartada por sus bajas cotas, lo cual la hacía vulnerable a las inundaciones plurianuales del río. Testimonio de Las Casas:

Había comenzado a hacer un pueblo de españoles Gonzalo de Ocampo, media legua del río de Cumaná arriba, que llamó Toledo… vivían muy descontentos y ni quisieron poblar a Toledo…

Toledo no desapareció por causas naturales. El desinterés y la falta de propósitos de poblamiento le proporcionaron efímera permanencia.

Las Casas con su proyecto evangelizador y de poblamiento también valoró la importancia del sitio de Cumaná y su río. Mantendría la misión en su localización inicial, pero pensó en materializar el ansiado deseo del rey Fernando de construir una fortaleza en la desembocadura, para desde allí controlar las aguadas necesarias a la navegación y a los habitantes de Cubagua. Los intereses de empresarios cubagüenses y de la Española, dieron al traste con su proyecto.

Localización de la Nueva Villa de Toledo 1521
Mapa 13.— Localización de la Nueva Villa de Toledo 1521. Gonzalo de Ocampo.
Localización de la Misión de Bartolomé de Las Casas 1521
Mapa 12.— Localización de la Misión de Bartolomé de Las Casas 1521.

El nuevo alzamiento indígena de 1522 motivó la arribada de Jácome Castellón para someter la región y su consecuente usufructo económico. Conocedor de lo estratégico que significaba Cumaná para sostener la extracción de perlas de Cubagua, logra de la Corona Española el nombramiento de una especie de “gobernador de la Costa de las Perlas”. Sabe de la importancia de controlar el río de Cumaná, y entre 1522 y 1523, construye en la desembocadura, en su margen derecha, la fortaleza que denominó “Santa Cruz de la Vista”, logrando de paso el nombramiento de Alcaide de ella. Así afianza su señorío sobre la costa y domina el aprovisionamiento de Cubagua desde Cumaná: agua, sal, leña, alimentos y mano de obra indígena. En las inmediaciones de la fortaleza se consolidó la misión franciscana, se mantuvo la aldea indígena y espontáneamente se levantó un poblado de servidores reales y operadores libres de apoyo a la gestión de Castellón. El asentamiento en su conjunto constituyó lo que se denominó “La Nueva Córdoba”.

Localización de la Nueva Córdoba 1522-1523, Jácome Castellón
Mapa 14.— Localización de la Nueva Córdoba 1522-1523. Jácome Castellón.

Cuando en 1562 se desestabilizó la colonia que impulsó el dominico Francisco Montesinos en la localidad de Maracapana, actual localidad de Guanta (Anzoátegui), sus vecinos se trasladaron a la Nueva Córdoba, por considerarla un asentamiento dotado de posibilidades para llevar una vida adecuada. Influyó mucho en ello el conocimiento y las bondades de su río Cumaná.

Una vez apersonado Montesinos al Nuevo Pueblo de Córdoba, coincide con sus colonos en las bondades y lo estratégico del sitio. Nuevamente la importancia del río para mantener la localización y funcionalidad del asentamiento que ellos denominaron “el Nuevo Pueblo de Córdoba”. Aquí surgió el primer ayuntamiento de la ciudad y el primero de América en integración étnica, ya que se conformó con españoles, mestizos e indígenas.

Localización del Nuevo Pueblo de Córdoba 1562, Francisco Montesinos
Mapa 15.— Localización del Nuevo Pueblo de Córdoba 1562. Francisco Montesinos.

En 1569 arriba al Pueblo Nuevo de Córdoba, Diego Fernández de Serpa como Gobernador y Capitán General de la Provincia de Nueva Andalucía. Instruido para llevar adelante un proyecto de poblamiento, fomento agrícola y pecuario y geopolítico para conservar el extenso territorio del nororiente de la actual Venezuela y el de dos inmensos ríos como eran el Orinoco y el Amazonas, estos dos últimos frente a las pretensiones de los portugueses de integrarlos a su dominio. El Nuevo Pueblo de Córdoba es la base de su reto. Serpa no reubicó el poblado. Decidió reedificarlo y poblarlo, ya que lo encontró muy maltrecho. En otro orden le cambió el nombre por Ciudad de Cumaná, derivándolo del río local:

…y como estas dichas provincias se intitulan la Nueva Andalucía: las ciudades que en ella se situaren y poblaren en su intención que tomen y tengan nuevos nombres y por estar esta ciudad de la “Nueva Córdoba”, situada en las riberas del Río Cumaná, de cuya derivación puede tomar nombre la dicha ciudad… la nombraba y nombro, mandaba y mando que de aquí en adelante para todo el tiempo de siempre jamás, se nombre y llame la “Ciudad de Cumaná”.

El hijo de Serpa, Garci Fernández de Serpa, asumió en 1574 la gobernación por herencia de su padre, pero no incidió mucho sobre el poblado y el río. Su tiempo transcurrió más en diligencias y pleitos con las autoridades de La Española y España por su herencia de gobierno. Su muerte en 1584 lo sacó del juego político.

Localización de la Ciudad de Cumaná 1569, Diego Fernández de Serpa
Mapa 16.— Localización de la Ciudad de Cumaná 1569. Diego Fernández de Serpa.

Durante la ausencia de Garci Fernández de Serpa de la Gobernación de la Provincia de Nueva Andalucía, por diligencias ante la Audiencia de La Española y la Corte de España, fungió como su Lugarteniente de Gobernador, Pedro García Camacho, quien al evaluar las condiciones malsanas del sitio del emplazamiento de la “Ciudad de Cumaná” y de su vulnerabilidad ante posibles ataques externos, decidió mudar la ciudad a un emplazamiento más apropiado en términos de salubridad ambiental y de defensa. Así en carta enviada al rey Felipe II, el cinco de enero de 1583, le notifica que ha procedido a la mudanza de la ciudad. El traslado se operó desde su emplazamiento original en la planicie litoral, junto al río, al sitio actual del Centro Histórico. Se entiende que el traslado ha debido de operarse durante el año anterior de 1582.

Este nuevo emplazamiento resultaba altamente estratégico. Se ubicaba la ciudad en un sitio con mejores condiciones físicas. Suelo no sometido a humedad casi permanente, no sujeto a inundación del río, pero cerca de él para el aprovisionamiento de agua y medio de comunicación. Relativamente fácil de defender y fortificar. La constitución geológica (arenas y arcillas) y el relieve facilitaron el emplazamiento urbano.

Localización de Cumaná luego de ser trasladada por Pedro García Camacho en 1582
Mapa 17.— Localización de Cumaná luego de ser trasladada por Pedro García Camacho en 1582.

Siglo XVII

El plano que levantara el gobernador Suárez de Amaya en 1601, resulta de gran utilidad para captar la disposición del río en esa época y las relaciones de esa disposición con el desarrollo de la ciudad de entonces. Además de mostrar la disposición del río en la planicie litoral (cauce sotavento), y a pesar de haber sido levantado un tanto a “mano alzada”, el detalle de la escala es muy importante.

El mapa muestra la localización del pequeño poblado confinado entre las colinas o “Cerros de Caigüire” y el río. Igualmente se aprecia el trazado de su curso, donde se muestran claramente sus meandros, la dirección de flujo y su amplia desembocadura. La planicie se muestra despoblada, lo que muestra la desconfianza del cumanés por ubicarse en una planicie desamparada y sujeta a la ocurrencia de eventos naturales de distinto orden: inundaciones fluviales, de lluvias, mar de leva, maremotos entre otros. La ciudad se localiza donde la edificó Pedro García Camacho a finales de 1582, en un plano inclinado (glacis) al pie de los “Cerros de Caigüire”, y desde donde evolucionaría siguiendo una trama urbana axial, SW-NE, atípica en relación al tipo de cuadrícula ortogonal propio de la usanza de los colonizadores españoles.

Hay un dato de sumo interés que echa por tierra creencias y afirmaciones, inclusive de cronistas de la ciudad e historiadores que sostenían que el río inicialmente discurría hacia el norte, y no por donde actualmente lo hace, desembocando en el golfo de Cariaco. De allí que erróneamente se creyó que cerca de esta supuesta desembocadura estuvo la Misión Franciscana que dio origen a Cumaná, y hasta el lugar donde Castellón erigió la fortaleza Santa Cruz de la Vista. Nada más alejado de la realidad.

Luego de la incursión del pirata inglés Walter Raleigh a Cumaná en 1595, quien desembarcó cerca de las playas del Barbudo y pudo tomar con cierta facilidad la ciudad, ya que no encontró ningún obstáculo físico en su camino, las autoridades coloniales consideraron procedente abrir un canal con rumbo norte que dificultara el paso hacia la ciudad. Esta idea estuvo en mente del gobernador Suárez Amaya quien con acierto lo indicó en su mapa de 1601. En el mapa, partiendo del primer meandro, colocó una inscripción, indicando el curso que debía llevar el río hasta el litoral en el golfo de Cariaco, localizando la desembocadura entre los puertos del Barbudo y Ostia, con el siguiente contenido: “desde esta curba q´ hace este río se ha de sacar asta aquí y queda mas resguardada la ciudad”. Invalorable testimonio histórico-cartográfico para clarificar situaciones dudosas del proceso fundacional y del curso del río.

Extracto del mapa del Gobernador Suárez Amaya 1601
Mapa 18.— Extracto del mapa del Gobernador Suárez Amaya 1601.

Probablemente en 1618 se produjo el primer desvío del río que históricamente se tenga conocimiento. Este hecho se deduce de comparar el mapa levantado por Suárez Amaya en 1601 y el que mandó a hacer el gobernador de Margarita Andrés Rodríguez de Villegas en 1623. En él se muestra el río de Cumaná discurriendo hacia el norte mediante un canal funcional navegable (canal barlovento), aunque por pequeñas embarcaciones. El canal originario, del noroeste (sotavento), no se muestra funcional (“madrevieja”), aunque se indican instalaciones en su desembocadura, quizás vestigios del “Nuevo Pueblo de Córdoba” (“Pueblo Viejo”). La ciudad se muestra en su emplazamiento habitual y la planicie litoral sin poblamiento, excepto la referencia de las instalaciones en la desembocadura de la madrevieja.

Mapa del gobernador Andrés Rodríguez de Villegas 1623
Mapa 19.— Mapa del gobernador Andrés Rodríguez de Villegas 1623.

Sobre este desvío no se tiene información documental alguna de su realización por las autoridades españolas. Se ha propuesto la conjetura que tal desvío se debió a causas naturales por efecto del paso del ojo de un huracán sobre Cumaná. No es usual que tal tipo de perturbaciones pase por la zona, ya que de ordinario los huracanes que se originan en el Atlántico tropical se desvían hacia el noroeste. Se considera que estadísticamente, por siglo, se espera que el territorio venezolano lo cruce un huracán (Vila 1960). En 1993 el territorio nacional fue afectado por la tormenta tropical “Brett”, la cual discurrió por la costa desde el extremo este hasta el oeste, pasando a Colombia y el océano Pacífico.

En 1618, el ingeniero Juan Bautista Antonelli (llamado el “Mozo”), al servicio de la Corona Española, estaba construyendo la fortaleza de Cartagena de Indias cuando un huracán que pasó por esa ciudad le destruyó parte de la obra por lo cual tuvo que trasladarse a España a explicar el incidente, los daños y el atraso de la obra. Geográficamente si ese huracán pasó por Cartagena de Indias, también tuvo que hacerlo por Cumaná, que está casi a la latitud de Cartagena. No es explicable un huracán en Cartagena sin haber pasado por la costa venezolana. Se concluye que este huracán de 1618 pasó por Cumaná y ante la excepcional caída de agua, el primer meandro del río colapsó y el río abrió cauce hacia el noreste y al llegar a la redoma de la actual “Copita”, giró hacia el norte, conformando un canal funcional (cauce de barlovento) que estuvo activo hasta 1726 (128 años). Este canal reafirmó la margen derecha del río como la ciertamente segura para el desarrollo y evolución de la ciudad. La margen izquierda en lo inmediato no era un espacio seguro para el poblamiento.

Trayectoria de la tormenta tropical Brett 1993
Mapa 20.— Trayectoria de la tormenta tropical “Brett” 1993.
Interpretación del desvío del río Cumaná ocurrido en 1618
Mapa 21.— Interpretación del desvío del río Cumaná ocurrido en 1618.

Siglo XVIII

El río Cumaná consolidó el cauce de barlovento como su vía de escurrimiento durante el lapso 1618-1726. Según nos lo revela el cartograma de 1704 que ordenó levantar el gobernador Ramírez Arellano. Allí se aprecia un río vigoroso con una bifurcación en su desembocadura, y las impresiones de naves de cierto calado revelan la importancia como vía fluvial navegable. Es muy marcada la determinación de la ciudad de su ubicación en la margen derecha. La margen izquierda era espacio para siembras, sobresaliendo como hecho poblacional la aldea de los indios guaiqueríes. El canal de sotavento se muestra como una “madrevieja”. La faja costera de El Salado continúa fungiendo como el fondeadero de las naves mercantes de mayor calado. De allí las mercancías eran descargadas a naves menores que accedían a la ciudad mediante el canal de barlovento.

Mapa del Gobernador Ramírez Arellano, 1704
Mapa 22.— Mapa del Gobernador Ramírez Arellano, 1704.

En 1726 la zona es afectada por el paso de un nuevo huracán que provocó temporalmente la inutilización de las salinas de Araya y daños a la fortaleza Santiago y Arroyo (Ossott 1969).

Nuevamente se propone que los efectos del huracán de 1726 produjeron el nuevo cambio en el curso del río Cumaná, tomando su antiguo cauce (canal de sotavento), ello porque no se dispone de información documental que sustente un cambio artificial del río. Esta conjetura se sustenta en la comparación de mapas como el de 1704 y 1725 (mapa del gobernador Juan de la Tornera), los cuales recogen el río Cumaná discurriendo por el canal de barlovento hacia el norte y los mapas levantados por el Real Observatorio de Guardias Marinos de Cádiz (probablemente de 1753) y el de la Comisión de Límites con el Brasil (1754), en donde se aprecia el río Cumaná discurriendo hacia el noroeste (canal de sotavento).

Este cambio de curso fue beneficioso para el desarrollo urbano de la ciudad. Reorientado el curso del río, los espacios de la margen derecha, contiguos al centro histórico fueron progresivamente ocupados por la demanda urbana. Como referencia al respecto se cita el surgimiento en esa margen derecha del barrio “El Toporo” y lotes urbanizados en torno a las calles de “Belén” (hoy calle “Montes”), y las actuales calles “Ayacucho”, “Ribas”, “Boyacá”, “Niquitao”, “Cantaura” y “Cedeño”. Esta espontaneidad urbana fue tomada en cuenta por el ingeniero al servicio de la Corona Española Juan Antonio Perello, quien, en 1774, visitó la ciudad comisionado para labores de planificación urbana. En un plano elaborado al respecto plasmó la planificación del barrio de los indios guaiqueríes en Altagracia, con la típica tipología en cuadrícula ortogonal y el desarrollo urbano de los espacios de la margen derecha del río, el cual ya aparece identificado como “Manzanares”, ya aptos para su aprovechamiento, luego del desvío hacia el canal de sotavento.

Mapa de Cumaná, 1754
Mapa 23.— Mapa de Cumaná, 1754.
Mapa del ingeniero Juan Antonio Perello, 1774
Mapa 24.— Mapa del ingeniero Juan Antonio Perello, 1774.
Interpretación del desvío del río Cumaná ocurrido en 1726
Mapa 25.— Interpretación del desvío del río Cumaná ocurrido en 1726.

En 1734, el ingeniero francés Juan Amador Courten, al servicio de la Corona Española, levantó un mapa de la entrada del golfo de Cumaná. En él se pueden apreciar los rasgos hidrológicos generados por la dinámica fluvial del río Manzanares en la planicie litoral de Cumaná. Propio de una planicie deltaica, allí aparecen representados varios brazos distributarios, en donde destacan el Santa María, el cual desembocaba cerca de la actual marina “Cumanagoto”, el Santa Catalina, con orígenes en las cercanías del Parque Ayacucho, discurriendo hacia el norte hasta desembocar cerca del actual sitio del monumento alegórico a la fundación de la ciudad, y el “Bebedero”, que se originaba en las inmediaciones del actual Hospital de Veteranos, discurriendo hacia el noroeste, hasta desembocar en las playas de San Luis. Como dato notorio, allí se muestra, como en toda la cartografía relativa a la planicie litoral, inclusive hasta bien entrado el siglo XX, el gran vacío ocupacional de la misma, lo cual revela el temor y las preocupaciones ante el riesgo de inundaciones originadas por el Manzanares.

Los cambios en la dinámica fluvial del río y el desarrollo urbano alcanzado hasta el presente, ocasionaron la desaparición de los rasgos fluviales distributarios en la planicie litoral. Algunos trazos de estos brazos aún son observables como el de “Bebedero”, pero es apropiado acotar que los cursos de estos brazos, aunque no sean visibles, están presentes, ocultos en el subsuelo de la planicie, conservando su textura arenoso-arcillosa y nivel freático alto.

En 1777, visita la ciudad el ingeniero militar Agustín Crame, al servicio de la Corona Española, con el propósito de levantar un informe sobre la situación defensiva de Cumaná y del estado de sus fortalezas. Este ingeniero levanta un excelente mapa de Cumaná y de la extensa planicie litoral, que en la actualidad permite llevar a cabo un análisis geohistórico del emplazamiento de Cumaná y sus interrelaciones con la planicie litoral, el río y los mares circundantes. De este excepcional mapa se aprecian los siguientes aspectos:

  1. La estratégica decisión de Pedro García Camacho de reubicar la ciudad, desde la planicie litoral al ventajoso emplazamiento al pie de los cerros de “Caigüire”.
  2. La obligatoria expansión de la ciudad en un eje SW-NE entre los cerros de “Caigüire” y el río. Factores muy determinantes a la localización y expansión urbana.
  3. El río Manzanares como factor omnipresente y determinante de la planicie litoral.
  4. La fuerte dependencia de la ciudad ante el río como fuente de agua, recurso defensivo y vía de comunicación, especialmente como salida y entrada, al y desde el mar.
  5. El gran vacío poblacional de la planicie litoral, lo cual reflejaba la vulnerabilidad de ese espacio ante las inundaciones, especialmente fluviales.
Mapa de Cumaná del Ingeniero Agustín Crame, 1777
Mapa 26.— Mapa de Cumaná del Ingeniero Agustín Crame, 1777.

A partir de 1790 los vecinos de Cumaná que se habían ubicado en la margen derecha del río, plantearon alarmados a las autoridades, la amenaza de una posible inundación por parte del río. El gobernador Pedro Carbonell Pinto, para esa época estaba contando con los servicios del ingeniero Casimiro Isava Olivier para atender varias obras, le planteó el caso de la amenaza de inundación del río. Este decidió practicar una operación de corte para anular el meandro de “Buena Vista” y abrir un tramo recto hacia el noroeste, de forma que las aguas del río corrieran más solícitas hacia la desembocadura y no se acumularan en la zona del puente “Urrutia”. No se dispone de información documental que ofrezca referencia de esta obra y su fecha exacta de acometida, aunque sí se dispone de un mapa “a mano alzada”, levantado por Juan Bautista de Navarrete en 1817; primo de Antonio José de Sucre. Esta obra favoreció los terrenos ubicados en la margen derecha del río y dio pie para adelantar varias obras como el proyecto del cuartel de las “Tres Compañías”, a ubicarse donde actualmente se encuentra el Parque Ayacucho, mejoramiento del mercado ubicado donde actualmente está la Plaza Miranda y la Aduana, y consolidar el barrio Toporo y calle de Belén.

Mapa de Cumaná de Juan Bautista de Navarrete, 1817
Mapa 27.— Mapa de Cumaná de Juan Bautista de Navarrete, 1817.
Interpretación del corte del río realizado aproximadamente en 1790
Mapa 28.— Interpretación del corte del río. Realizado aproximadamente en 1790 por el Ingeniero Casimiro Isava Olivier.

Siglo XIX

Durante este siglo no se registraron variaciones significativas en el curso del río. Las excepciones serían las inundaciones plurianuales como la de 1892, de grandes avenidas según las referencias orales que obtuvo el ingeniero Víctor Silva Bermúdez en 1969, en ocasión de formular el proyecto “Control de Inundaciones del Río Manzanares en Cumaná”.

Siglo XX

Hasta la primera mitad de este siglo, el río Manzanares no presentó ninguna variación en lo que a disposición del cauce en la planicie litoral. Solo se dieron las habituales crecidas plurianuales que limitaron, bien entrado este siglo, la ocupación confiada de amplias zonas de la planicie para uso urbano. La falta de control de las crecidas del río fue un factor altamente limitante a la expansión urbana de Cumaná. Un plano del Ministerio de Obras Públicas de 1924 muestra lo restringido que era el área bajo uso urbano. Igualmente, fotografías de la década de los años cincuenta, muestran amplios espacios sin urbanizar, solo las atrevidas vías pioneras para estimular la ocupación.

Mapa de Cumaná, MOP, 1924
Mapa 29.— Mapa de Cumaná, MOP, 1924.
Cumaná 1957, Avenida Fernández de Serpa
Foto 3.— Cumaná 1957. Avenida Fernández de Serpa.

Desde el puente Gómez Rubio hasta un poco más abajo de lo que es hoy el Museo Gran Mariscal de Ayacucho, por la margen derecha, los espacios públicos del Centro Histórico, Plaza Miranda, antigua Plaza Ayacucho, estaban protegidos por una muralla de vieja data. Por la margen izquierda, por estar allí las cotas más bajas, el uso era predominantemente agrícola. Los patios de las viviendas de la calle Arismendi eran arboledas frutales y huertas. Más abajo del antiguo mercado, plantaciones de cocoteros. Desde esta posición, hasta la desembocadura, los espacios laterales eran terrenos anegadizos y salitrosos. Las márgenes del río estaban ocupadas por vegetación herbácea. Hechos notorios en esta planicie desolada eran el barrio de “Las Palomas” y la “Casa Fuerte”, vestigio colonial de finales del siglo XVIII, que tuvo funciones de cuartel, destilería de licores y depósito.

Vista frontal de la Casa Fuerte
Foto 4.— Vista frontal de la “Casa Fuerte” (2016).
Río Manzanares 1905, F. Avril
Foto 5.— Río Manzanares 1905. (F. Avril).
Río Manzanares y muralla protectora, F. Avril
Foto 6.— Río Manzanares y muralla protectora. (Orillas del Manzanares, F. Avril).

Los terrenos contiguos a la margen izquierda del río eran los más vulnerables a las inundaciones, como se dijo anteriormente, por tener las cotas más bajas. Actualmente estos terrenos corresponden a los sectores que hoy ocupan el mercado municipal, el barrio “El Realengo”, Buena Vista, calles Petión, Blanco Fombona, Vargas, Cajigal, La Trinidad entre otros. Estos sectores más otros ubicados aguas arriba del puente Gómez Rubio como Barrio Sucre, calle Arismendi, La Casimba, Bebedero, la Panamericana, el antiguo Indio y Fe y Alegría eran afectados por inundaciones excepcionales del Manzanares como las de 1956, 1966, 1968 y 1970.

Inundación 1956, sector El Indio
Foto 7.— Inundación 1956. Sector el Indio.

Ante esta vulnerabilidad de la ciudad, el Ejecutivo Nacional toma la decisión de llevar a cabo el Proyecto de Control de Inundaciones del Río Manzanares, a partir de 1970. La acción focal estuvo centrada en la construcción de una estructura reguladora del gasto del río (“canal de alivio”) en el sitio del Puerto de la Madera.

Sistema regulador del Manzanares, alcantarillado, Puerto de la Madera
Foto 8.— Sistema regulador del Manzanares. Alcantarillado. Puerto de la Madera (2016).
Sistema regulador del Manzanares, plataforma de desvío, Puerto de la Madera
Foto 9.— Sistema regulador del Manzanares. Plataforma de desvío. Puerto de la Madera (2016).

El objeto del regulador del gasto del río es evitar que por el cauce urbano pasen gastos mayores a 293 m³/s (la mayor capacidad teórica del cauce, con obras de mejoramiento), pero que permita pasar gastos normales y hasta aquellos plurianuales que no excedan los 128 m³/s (gasto dominante sin desbordarse).

Río Manzanares en evento de crecida, Avenida Pedro Elías Aristeguieta
Foto 10.— Río Manzanares en evento de crecida. Avenida Pedro Elías Aristeguieta (2016).

Tabla de gastos aliviados (m³/seg)

Frecuencia (años) Gasto de creciente Gasto aliviadero Gasto alcantarilla (*)
11280128
2350179171
5440260180
10500314186
20550360190
50610420 (**)195
100660461199
4005.2935.000293

Fuente: Silva Bermúdez 1969. (*) Gasto por el cauce urbano. (**) Error de cálculo del ingeniero Silva Bermúdez. El valor correcto debe ser 415.

Este diseño, teóricamente considerando la descarga de un fenómeno meteorológico de alta intensidad (huracán), de gasto máximo de 5.293 m³/s, garantizaría el paso de gastos menores al límite del desborde. La funcionalidad beneficiosa de la estructura de regulación y del canal urbano del río, solo sería posible, sin la generación de daños, realizando mejoras permanentes en el cauce del río (desde el sitio de regulación hasta la desembocadura).

Luego de la puesta en funcionamiento de la estructura de regulación del gasto del río, desde 1970, se han venido observando una serie de cambios hidrológicos, sedimentológicos y ecológicos en el curso urbano del río, especialmente aguas abajo del puente Gómez Rubio. Así es frecuente observar a lo largo del cauce, acumulaciones laterales, en las bases de los puentes, isletas, aumento de vegetación hidrófila y agradación del lecho. Estas anomalías en su conjunto resultan de interés ya que progresivamente conducen al tramo final del río Manzanares a una condición de colmatación que tendrá sus efectos en una elevación del lecho del río, lo cual facilitaría el desborde en crecidas excepcionales, estancamiento de las aguas con sus impactos en la fauna fluvial y en la generación de agentes y condiciones patógenas.

Río Manzanares, tramo final, sector el Mercado Municipal
Foto 11.— Río Manzanares. Tramo final. Sector el Mercado Municipal (2016).
Río Manzanares, Puente Guzmán Blanco, acumulación de detritus
Foto 12.— Río Manzanares. Puente Guzmán Blanco. Acumulación de detritus (2016).
Vista de Cumaná, río y planicie urbanizada
Foto 13.— Vista de Cumaná. Río y planicie urbanizada (2016).

Hay opiniones encontradas en cuanto a la causalidad fenomenológica de la notoria sedimentación del cauce urbano del Manzanares. Una posición pudiera apoyarse en una simple y rápida conclusión al asociar la regulación del gasto del río (45 años) en el Puerto de La Madera con el estado de sedimentación actual. Otra opinión plantea que el fenómeno de sedimentación notorio que presenta el tramo urbano Puente Gómez Rubio – desembocadura, es debido a cambios climáticos globales, intervención de las cuencas y muy posiblemente los saques de arena. Realmente es una situación compleja que requiere una investigación intersectorial y de múltiples organizaciones públicas y particulares.

Vista actual de Cumaná y su río
Foto 14.— Vista actual de Cumaná y su río (2016).

Academia de GeoHistoria del Estado Sucre
Efemérides Cumanesas — efemeridescumana.blogspot.com

Resumen: Visión geohistórica de la evolución del río Manzanares, 2016.
Documento de divulgación con fines históricos y educativos.